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Cada día lo noto más, la gente está inundada por el espíritu del “Porque yo lo valgo”. El yo lo valgo sólo por mi cara bonita. Todo me tiene que llegar sin esfuerzo por que me lo merezco. Yo lo valgo.

Vas por la calle y ves a la gente tirar cosas al suelo, y si les preguntas te sueltan. “Encima que le doy trabajo a los barrenderos”. Claro que sí chaval, tu mierda es oro. Pero lo más increíble es que se lo creen.

Últimamente este tipo de visión de uno mismo se está imponiendo. Es la cultura del yoísmo. Yo soy don importante y me merezco todo, sin esfuerzo, por encima de cualquiera. Y te das cuenta cuando ves a la gente hablando con camareros, con dependientes, con empleados, con cualquiera. Siempre están exigiendo como si fueran importantes. Como si sus deseos estuvieran en el escalafón más alto de las prioridades del universo.

Y no se dan cuenta que esa es una forma estupida de comportarse. Una forma muy ineficaz de conseguir las cosas. Se ve que nunca les han enseñado esa frase de “se atrapan más moscas con miel que con vinagre”. Porque así es su vida, un continúo vinagre. Amargados por no soportar la frustración. Con la ilusión de que son importantes y se merecen las cosas sólo por ser quien son.

Siento contradecir a toda esta gente, pero no, tú no eres más que cualquier otra persona. No mereces mejor trato que el que tú das a los demás.

Seguro que todos vosotros habéis presenciado esta historia. Un niño insoportable en el cine o en cualquier lugar, no para de gritar y de saltar por las butacas. Los padres prácticamente no les hacen ni caso, hasta que se dan cuenta que todo el cine les está mirando. Entonces piensan que tienen que hacer algo y le dicen al niño “si te portas bien te doy una chocolatina“. El niño no hace ni caso claro. Pero el padre se levanta, va al bar del cine y le compra alguna chuchería. Le vuelve a repetir el “si te portas bien te doy una chocolatina“. El niño le mira como si no hubiera roto un plato en su vida y el padre le da la chuchería. Ahora llega lo bueno, el niño se está quieto durante diez minutos, lo que le dura la chocolatina, y después empieza a portarse igual.

¿Qué ha sucedido? Que el niño se porta mal, y el adulto para que se porte bien le da un premio. Eso piensan la mayoría de padres, pero en realidad lo que ha pasado es que el niño se ha portado mal y el padre le ha dado un premio por portarse mal. Porque lo que aprende el niño es que si quiere algo debe portarse mal, así vendrá corriendo su padre con una golosina (el premio).

El padre también aprende algo, que si le da una golosina se está quieto diez minutos. Una cosa que no es lo que en realidad quiere, lo que le gustaría al padre es que siempre se portará bien. Pero ésto, como podéis deducir, es imposible siguiendo este guión. Poco a poco se va haciendo un círculo vicioso donde el niño busca su premio portándose mal y el padre su respiro de diez minutos dándole una golosina a su hijo.

¿Qué habría que hacer para romper este círculo? Pues lo evidente, no premiar la mala conducta y sí la buena. Sólo dar golosinas cuando se porte bien. Pero entonces, ¿Por qué es tan difícil ésto si parece tan evidente? Por el premio que reciben los padres. Los padres quieren que su hijo se porte bien, pero sólo lo valoran en comparación cuando se porta mal. Cuando el hijo se porta bien por ellos solos no se dan cuenta y no son capaces de premiarlo, en cambio cuando se porta mal si se dan cuenta y creen que premian el portarse bien cuando lo que hacen es premiar el portarse mal.

Otra cosa que se puede hacer es no premiar cuando se portan mal. Ésto es bastante difícil porque el niño tiene muy interiorizado el portarse mal con el premio, y seguramente se producirá lo que se conoce como explosión de conducta. Hará mas extrema la conducta que habitualmente le reportaba premios. Así que empezará a portarse realmente mal, y aquí entra el aguante de los padres que no pueden ceder, porque si ceden durante una explosión será más difícil erradicar esa conducta.

Por qué infravaloramos tanto el dormir en nuestra sociedad. Sabemos que es esencial para nuestro cuerpo, pero aún así no le damos importancia. Y no sólo es que cuando dormimos estamos más descansados y rendimos más, estamos más despiertos, sino que cuando dormimos nuestro cerebro aprovecha para organizar nuestras ideas.

Pues sí, mientras estamos soñando con comer en Googleplex con el amigo Brin, nuestro cerebro está organizando nuestras ideas. Todo lo que hemos acumulado a lo largo del día, los olores, las emociones, los conceptos aprendidos, todo va encontrando su sitio entre nuestras neuronas.

Con lo importante que es tener todo ordenado y la de libros que nos compramos de productividad para aprovechar y tener ordenado nuestro lugar de trabajo, y en cambio, para ordenar nuestro cerebro no somos capaces de hacer algo tan sencillo, y agradable por otro lado, como dormir.

Tampoco es cuestión de pasarse el día durmiendo, porque entonces tampoco habría nada que organizar y el cerebro se aburriría de no poder hacer nada. Sino que hay que empezar a prestar atención también a esta parte de nuestra vida, muchas veces poco valorada y que tiene una gran importancia en nuestro rendimiento, tanto laboral como académico.

Y después de esta arenga a favor de los dormilones me voy a organizar mi mente, digo a dormir.

¿Qué hace un psicólogo? Esta es una pregunta que me han hecho bastantes veces, con lo que se puede intuir que poca gente sabe realmente a lo que se dedica un psicólogo. Hay gente que cuando le dices que eres psicólogo o estas estudiando psicología se asusta y cree que le estas psicoanalizando todo el rato y empiezan a hacer tonterías, yo ya me he acostumbrado pero al principio me sorprendía mucho.

Volviendo a la pregunta, la gente cree que para ir al psicólogo hay que estar, dicho vulgarmente, como una regadera. Pero si estás como una regadera te aconsejaría que fueras directamente al hospital más cercano con sección psiquiátrica. Hay psicólogos que también tratan a gente que tiene graves trastornos mentales, que han hecho el PIR, pero yo creo que el trabajo del psicólogo que debe conocer la gente es otro.

Cuando tienes un pequeño problema en tu vida, sobretodo de relaciones o situaciones nuevas que debes afrontar, y no eres capaz de encontrar una solución es el momento de ir al psicólogo. El psicólogo lo que hace es ayudarte a encontrar la solución. Puede usar diferentes técnicas y las elegirá dependiendo del problema, éstas pueden ir desde técnicas de solución de problemas, técnicas de control de las emociones, etc.

Así que el psicólogo te ayuda a solucionar los pequeños problemas que no te permiten ser feliz. Pero todos sabemos que hay problemas de difícil solución, o que sencillamente no tienen solución, pues en estos casos el psicólogo te ayuda a aprender a vivir con ellos sin que resulte una merma en tus relaciones y puedas hacer una vida normal.

Éste es el trabajo básico de un psicólogo, ayudarte con tus pequeños problemas cotidianos para poder ser feliz. Después ya está la forma de trabajar de cada uno y las técnicas que más domina para especializarse en resolver diferentes problemas.

Ellis es el creador de la Terapia Racional-Emotiva (TRE). Esta terapia se basa en el modelo de esquema ABC. En este esquema A representa los acontencimientos que nos ocurren en nuestra vida. B son la interpretación que hacemos de A utilizando nuestros esquemas o creencias propias. Y C representa las consecuencias emocionales que sufrimos.

La mayoría de las personas creen que C es causado por A, sin tener en cuenta B. Ellis distingue dentro de B dos tipos de creencias, las racionales (probabilisticas y relativas, expresadas en forma de deseos y gustos) y las creencias irracionales (dogmaticas y absolutas, que expresan obligación).

Ellis agrupó estas creencias irracionales en diez básicas, que tenemos en la cultura occidental:

  • Para el ser humano adulto es una necesidad extrema el ser amado y aprobado por prácticamente toda persona significativa de su comunidad.
  • Para considerarse a sí mismo valioso, hay que ser muy competente, suficiente y capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos.
  • Es tremendo y catastrófico el hecho de que las cosas no vayan por el camino que a uno le gustaría que fuesen.
  • Cierta clase de persona es vil, malvada e infame, y debería ser culpabilizada y castigada por su maldad.
  • Si algo es o puede ser peligroso, uno debe sentirse inquieto por ello, y deberá pensar constantemente en la posibilidad que ello ocurra.
  • Invariablemente, existe una solución precisa, concreta y perfecta para los problemas humanos, y si esta no se encuentra sobreviene la catástrofe.
  • Las desgracias humanas se originan por causas externas y la gente no tiene capacidad para controlar sus penas y perturbaciones.
  • Es más fácil evitar que afrontar ciertas responsabilidades y dificultades en la vida.
  • La historia pasada de uno es un determinante decisivo de la conducta actual, y debe seguir afectándole indefinidamente.
  • Hay que lograr la felicidad por inercia y sin hacer nada, o divertirse solo y pasivamente.

Estas ideas quedaron más tarde englobadas en tres:

  • Tengo que actuar bien y tengo que ganar la aprobación por mi forma de actuar.
  • Tú debes actuar de forma agradable, considerada y justa conmigo.
  • Las condiciones de mi vida deben de ser buenas y fáciles para que pueda conseguir prácticamente todo lo que quiero sin mucho esfuerzo y comodidad.

Según la TRE de Ellis, para llevar una vida menos patológica has de cambiar estas creencias irracionales, filosofía de vida, por otra más racional que nos ayude a afrontar eficazmente los acontecimientos de la vida interpretándolos correctamente, sin dogmas autoimpuestos, para no tener consecuencias emocionales patológicas.

En una entrada anterior ya os hablé de la importancia de la relajación en las terapias psicológicas. En esa entrada os dí un consejo para conseguir una respiración más profunda. Ahora os propongo un completo ejercicio de relajación, bastante sencillo de seguir, basado en la relajacion progresiva de Jacobson.
- Ponte ropa comoda, que no te aprete. - Buca un lugar tranquilo con luz tenue. - Ponte tumbado, con los brazos estirados recorriendo tu cuerpo en paralelo. También puedes sentarte en un sillón que te recoja bien incluso la cabeza. - Cierra los ojos. - Una vez sentado o tumbado con los ojos cerrados repítete: “estoy tranquilo, estoy tranquilo”. - Ahora concentrate en tu brazo derecho. Aprieta fuerte el puño e intenta notar los músculos de la mano tensionados. Ves aflojando poco a poco hasta que vuelvas a abrir la mano. intenta fijarte en las sensaciones de la mano. Dobla la muñeca hacia atrás, levantando el dorso de la mano. Concentrate en los músculos tensados y poco a poco vuelve a la posición inicial. Dobla la muñeca hacia adelante, con las yemas de los dedos hacia adentro. Nota como los músculos están tensos y poco a poco vuelve a poner la mano como al principio. Ahora intenta tensar la parte superior de antebrazo, la mas cercana al codo. Una vez tensada ves relajando otra vez el antebrazo. Ahora tensa la parte inferior del antebrazo, la mas cercana a la mano. Concentrate en las sensaciones del brazo y poco a poco ves destensando los músculos Ahora dobla el brazo como si levantaras algo. Tensa los biceps y siente los músculos en tension, fíjate en las sensaciones que te da el brazo. Ahora poco a poco ves aflojando la tension y devolviendo el brazo a la posición inicial. Ahora trata de tensar la parte posterior del brazo. Tienes que tensar los triceps y notar estos músculos como están en tension. Ves aflojando poco a poco esta tension. Ahora estira el brazo hacia adelante y hacia detrás notando los músculos del hombro. Después de moverlo un par de veces vuelve el brazo a la posición de reposo. - Ahora concentrate en tu brazo izquierdo. Aprieta fuerte el puño e intenta notar los músculos de la mano tensionados. Ves aflojando poco a poco hasta que vuelvas a abrir la mano. intenta fijarte en las sensaciones de la mano. Dobla la muñeca hacia atrás, levantando el dorso de la mano. Concentrate en los músculos tensados y poco a poco vuelve a la posición inicial. Dobla la muñeca hacia adelante, con las yemas de los dedos hacia adentro. Nota como los músculos están tensos y poco a poco vuelve a poner la mano como al principio. Ahora intenta tensar la parte superior de antebrazo, la mas cercana al codo. Una vez tensada ves relajando otra vez el antebrazo. Ahora tensa la parte inferior del antebrazo, la mas cercana a la mano. Concentrate en las sensaciones del brazo y poco a poco ves destensando los músculos Ahora dobla el brazo como si levantaras algo. Tensa los biceps y siente los músculos en tension, fíjate en las sensaciones que te da el brazo. Ahora poco a poco ves aflojando la tension y devolviendo el brazo a la posición inicial. Ahora trata de tensar la parte posterior del brazo. Tienes que tensar los triceps y notar estos músculos como están en tension. Ves aflojando poco a poco esta tension. Ahora estira el brazo hacia adelante y hacia detrás notando los músculos del hombro. Después de moverlo un par de veces vuelve el brazo a la posición de reposo. - Ahora nos concentraremos en los músculos de la cara Levanta las cejas y mantén la posición unos segundos fijándote en las sensaciones que te provocan la tension de la frente. Ahora deja caer las cejas poco a poco. Arruga la frente frunciendo el entrecejo y nota los músculos recórrelos un poco con la mente. ahora afloja despacio hasta volver a la posición inicial. Aprieta los parpados, los ojos bien cerrados. Deja de apretar poco a poco y relaja los ojos. Con los ojos cerrados gira los globos oculares. Empieza moviéndolos de izquierda a derecha y luego de arriba a abajo. muévelos despacio notando el movimiento de éstos. Ahora dejalo poco a poco descansar. Ahora tensa las mejillas, mueve las comisuras de los labios hacia arriba y hacia afuera como una gran sonrisa. Nota las sensaciones en la cara y poco a poco vuelve a la posición inicial. Aprieta los labios y desplázalos hacia afuera. Vuelve a la posición inicial. Ahora aprieta los labios pero desplázalos hacia adentro. Después de fijarte en las tension de los músculos y en las sensaciones que te provoca vuelve a la posición inicial. Presiona la lengua hacia el paladar, mantenlo un momento y vuelve a la posición de relajación. Ahora aprieta las mandíbulas fuertemente, nota como los músculos están tensionados, recórrelos mentalmente y poco a poco relájalos. - Ahora nos centraremos en los músculos del cuello Inclina la cabeza hacia la derecha tratando de tocar con las orejas los hombros. Nota la tension en el cuello y vuelve a la posición inicial. Inclina la cabeza hacia el lado contrario tratando de tocar los hombros con las orejas. Poco a poco la relaja el cuello y vuelve a la posición inicial. Ahora inclina la cabeza hacia atrás. Estírala la máximo que puedas sin forzar y concentrate en las sensaciones que te provoca. ahora vuelve a la posición inicial. Ahora inclina la cabeza hacia adelante tratando de tocar con la barbilla el pecho. Fíjate en las sensaciones que te provoca y vuelve a la posición inicial. - Ahora nos fijaremos en los músculos del tronco Levanta los hombros mantenlos en esa posición un rato y recorre mentalmente los músculos que están tensionados. Ahora déjalos caer suavemente. Echa los hombros hacia atrás y mantén un momento la tension. Poco a poco vuelve a la posición inicial. Saca el pecho hacia adelante nota los músculos, recórrelos mentalmente y poco a poco vuelve a la posición inicial. Ahora curva la parte superior de la espalda, mantenía un momento y vuelve a la posición inicial. Tensa el diafragma sacando el estómago hacia afuera, nota como se tensan los musculo y vuelve a la posición de reposo. Ahora al reves, hacia adentro, tensa el diafragma metiendo el estómago hacia adentro y poco a poco vuelve a la posición de reposo. Trata de sacar el vientre hacia afuera y fíjate en las sensaciones que te produce y poco a poco vuelve a relajar la zona. Tensa la parte inferior de la espalda arqueándola y poco a poco vuelve a la posición de reposo. - Ahora concentrate en las piernas Tensa los glúteos, mantén esa tension y concentrate en esos músculos tensionados. Déjalos reposar despacio. Ahora trata de tensar los músculos de la parte anterior de los muslos, después de mantener unos momentos esa tension vuelve a la posición inicial. Ahora trata de tensar los músculos de la parte posterior de los muslos, mantén esa tension unos momentos y vuelve a la posición inicial. Ahora tensaremos las pantorrillas doblando los pies hacia arriba, poco a poco vuelve a dejar caer los pies. Ahora haremos lo mismo pero doblando los pies hacia abajo, poco a poco vuelve a la posición inicial. Para finalizar doblaremos los dedos de los pies, nos fijaremos en las sensaciones y poco a poco bajaremos la tension.
Uno de los procedimientos comunes a casi todas las terapias, sean de la corriente psicológica que sea, es la relajación. La relajación nos enseña de forma sencilla lo interconectado que esta nuestro cuerpo y nuestra mente.
La relajación se utiliza para reducir los niveles de activación voluntariamente. Esta activación excesiva (ansiedad, nerviosismo) puede estar provocada por aspectos muy variados, como pensamientos, condiciones ambientales, o incluso las propias conductas. La tensión muscular provoca que el sistema nervioso central este sobre activado, pero también una distensión de los músculos puede provocar el efecto contrario. Es decir, que la tensión provocada por nuestros pensamientos, provocando una sobreexcitación, puede reducirse con la ayuda de la distensión de los músculos. Así la relajación muscular es un sistema potente para controlar nuestro estrés. Por ello muchas terapias la utilizan para enseñar al cliente a sobreponerse a periodos de ansiedad excesivo como en las fobias o las obsesiones. Pero no solo la relajación muscular, que requiere un entrenamiento en ocasiones muy especifico y largo, nos ayuda a desactivarnos, también mediante un control de la respiración podemos conseguirlo. Existen ejercicios de respiración para bajar la ansiedad mental. Uno muy sencillo que seguro que todos habréis probado es el de respirar hondo y despacio. De esta forma conseguimos oxigenar mejor el cerebro, pero no solo eso, al utilizar la parte baja de los pulmones, muy poco utilizada, desactivamos el sistema nervioso simpático, el que nos activa, y activamos el sistema nervioso parasimpático, el que nos desactiva, Un ejercicio muy sencillo para entrenar la respiración profunda es colocarse tumbado y poner una mano sobre el estómago y la otra sobre el vientre. A continuación tienes que tratar de respirar profundo y elevar la mano que tienes en el vientre, más cercana a los pies, sin elevar la que tienes en el estómago. Es un ejercicio que al principio puede costar, pero que gracias a él descubrirás que tienes una parte de tus pulmones que prácticamente no utilizas.