Ácido, hippies, colgados, un autobús, San Francisco, México, Palo Alto, velocidad, marihuana, contracultura, sueños, jóvenes… todo ésto mezclado por la exquisita pluma de Tom Wolfe y su Nuevo Periodismo.
Ponche de Ácido Lisérgico es un crónica periodística donde un inspirado Tom Wolfe narra las aventuras de Ken Kesey y sus Alegres Bromistas (Merry Pranksters). Es el nacimiento de los hippies, la aventura psicodélica del LSD en la alegre California de los años 60. El paso de la generación Beat a la generación colgada del ácido. Este transito está encarnado en Neal Cassady, el Dean Moriarty que Kerouac inmortalizo en “En el camino”, el prototipo de ambas generaciones.
La historia comienza con el dinero que gana Kesey con “Alguien voló sobre el nido del cuco”. Sus experiencias con el ácido, primero como experimentos del gobierno y luego como una forma personal de alcanzar nuevas realidades, nuevas formas de pensar, abrirse a nuevos campos. La Honda, la propiedad que se compra Kesey con el dinero del libro se convierte en el epicentro del ácido de la costa oeste y en un personaje más del libro.
Los viajes del ácido están representados físicamente por el Further. Ese autobús escolar psicodélico que atraviesa Estados Unidos de punta a punta a ritmo de Rock&Roll. Ese viaje que graban en kilómetros de cinta, creando un película inabarcable, La Película. Ese autobús también se convierte en un personaje propio, logra hacerse con el eje de la narración, estar en el autobús o no estar en el autobús.
Luego llega México con su marihuana y su realidad brutal. Esas playas, esos viajes. Kesey es El fugitivo. Otra vez la película, su película. El autobús es omnipresente, y Cassady lo conduce como si fuera una extensión de su propio cuerpo.
Y como no, están Las pruebas del ácido, narradas desde todas las perspectivas. Parece que estés allí mismo, escuchando a los Grateful Dead, los puedes ver, sentir la música, las vibraciones. Te sientes volando con ellos, colgándote con ellos. Así es todo el libro, un continúo cuelgue, una prueba del ácido. Un viaje en autobús con Ken Kesey y los Alegres Bromistas.
